Un Apagón Aumenta la Dependencia Energética de España y Dispara el Gasto en Gas
Un reciente estudio ha puesto de manifiesto cómo una interrupción en el suministro eléctrico en España generó un incremento considerable en el consumo de gas, resultando en una factura millonaria para hogares y negocios. El informe, titulado 'Anuario crítico del gas fósil en el Estado español' y elaborado por la plataforma Gas No Es Solución, señala un aumento notable en la dependencia energética, las emisiones contaminantes y los costos asociados al fortalecimiento del sistema de gas tras el incidente eléctrico del 28 de abril de 2025.
La investigación sostiene que la respuesta energética subsiguiente al corte de luz afianzó la posición del gas fósil en el entramado eléctrico español. Esto se tradujo en una mayor generación a través de ciclos combinados y un incremento sustancial en la demanda de gas importado, particularmente de Estados Unidos. La necesidad de fortalecer la infraestructura gasista elevó significativamente el consumo de este combustible, consolidando su rol esencial en la transición energética. Sin embargo, esta creciente dependencia conllevó un alto costo económico, repercutiendo en facturas más elevadas para los usuarios y mayores gastos para las compañías energéticas.
El informe subraya que los llamados 'mercados reforzados' activados tras el incidente fueron un factor clave en el aumento del consumo de gas en España durante 2025. La intensiva utilización de plantas de ciclo combinado provocó un aumento del 39% en la generación de electricidad a partir de gas fósil en comparación con el año anterior. Este refuerzo energético se tradujo directamente en un incremento del 16% en las emisiones contaminantes del sistema eléctrico español respecto a 2024. Las agrupaciones ecologistas argumentan que esta estrategia acentúa la dependencia de combustibles fósiles, en un momento en que Europa busca acelerar la transición energética. Advierten, además, que mantener el gas como pilar estructural del sistema eléctrico crea una considerable fragilidad económica y ambiental. Uno de los aspectos más preocupantes es el impacto económico en los consumidores, con sobrecostos estimados entre 422 y 1.500 millones de euros. Estas cifras demuestran la influencia del gas fósil en el mercado eléctrico español y su capacidad para encarecer rápidamente la energía. También se destaca un cambio geopolítico en las importaciones, con Estados Unidos emergiendo como el segundo mayor proveedor de gas para España en 2025, gas que, según el informe, proviene de terminales vinculadas al fracking, una práctica prohibida en España. Finalmente, el informe critica el sobredimensionamiento del sistema gasista español, ejemplificado por la regasificadora de El Musel, y la posible "lavado verde" de alternativas como el biometano si no se aplican criterios ambientales rigurosos. Las organizaciones ecologistas instan a la eliminación progresiva del gas fósil antes de 2035 y a detener nuevas inversiones en infraestructuras de gas.
Este episodio evidencia la fragilidad del sistema energético español y los riesgos de una excesiva confianza en los combustibles fósiles. La transición hacia un modelo energético más sostenible y resiliente es imperativa. Al invertir en fuentes renovables y en la eficiencia energética, se puede construir un futuro donde la prosperidad económica coexista con el respeto al medio ambiente, asegurando un suministro de energía estable y limpio para todos.

