Luis Miguel Domínguez: La retirada del lobo de la lista de especies protegidas fue un "engaño"
Luis Miguel Domínguez, conocido naturalista y ferviente defensor del lobo, a través de la asociación 'Lobo Marley', ha alzado su voz para denunciar la remoción de esta especie de la categoría de protección especial, considerándola un ardid legal. Argumenta que, a pesar de este cambio normativo, el historial jurídico de los últimos cuatro años de protección del lobo ha establecido un precedente que complejiza enormemente su caza y control poblacional. Las comunidades autónomas que insistan en tales prácticas, según Domínguez, podrían enfrentar serias repercusiones legales, dada la robusta jurisprudencia que favorece la conservación del cánido ibérico.
El ecologista enfatiza la necesidad de separar el debate sobre la protección del lobo de las preocupaciones del sector ganadero, insistiendo en que la conservación de una especie debe fundamentarse en principios morales, éticos y científicos, más allá de intereses económicos. Con el lobo ibérico en una situación vulnerable, Domínguez reitera que cada ejemplar es crucial para la supervivencia de la especie, y que el censo actual, por debajo de las cifras consideradas sostenibles por los expertos, subraya la urgencia de su protección.
El "Engaño" en la Desprotección del Lobo Ibérico
El naturalista Luis Miguel Domínguez ha manifestado su profunda preocupación ante la decisión de retirar al lobo ibérico del Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (Lesrpe). Para Domínguez, esta acción fue un movimiento estratégico cuestionable, una "triquiñuela" legal que aprovechó una normativa diferente para alterar el estatus de protección del lobo. Según su análisis, esta maniobra ha abierto la puerta a la eliminación de lobos en varias comunidades autónomas, como Galicia, Asturias, Cantabria, Castilla y León y La Rioja, bajo el pretexto de controlar los ataques al ganado. No obstante, Domínguez advierte que esta medida ignora un cuerpo significativo de jurisprudencia acumulada durante los cuatro años de protección estricta del lobo, la cual dificulta enormemente la legalidad de su caza y control.
La controversia surge al confrontar la aparente desprotección del lobo con las sentencias judiciales previas, que consistentemente han favorecido la conservación de la especie. El presidente de 'Lobo Marley' subraya que las administraciones regionales que procuren cazar lobos podrían encontrarse en una situación de prevaricación, al contradecir el espíritu y la letra de la ley que la jurisprudencia ha consolidado. Esta situación ha llevado, en su opinión, a una ralentización por parte de las comunidades autónomas en sus planes de control, al percatarse de las graves implicaciones legales. Domínguez insiste en que la defensa del lobo es una cuestión de principios ecológicos y éticos, y que su protección no debe estar supeditada a los intereses de sectores particulares, como el ganadero, que a menudo desvían la atención del verdadero problema de conservación.
Jurisprudencia y Conservación: Un Freno a la Caza del Lobo
La posición de Luis Miguel Domínguez se fundamenta en la idea de que la vasta jurisprudencia generada durante el periodo de protección del lobo ha creado un marco legal robusto que, paradójicamente, continúa protegiendo a la especie a pesar de su exclusión del Lesrpe. En sus declaraciones, Domínguez resalta que las comunidades autónomas que buscan retomar la caza del lobo para gestionar sus poblaciones se enfrentan a un serio dilema legal. La acumulación de sentencias favorables a la conservación del lobo durante los años de prohibición de caza ha establecido un precedente que penaliza cualquier intento de supresión sin justificación científica sólida, poniendo en riesgo a los gobernantes de incurrir en delitos de prevaricación.
Domínguez critica la recurrente "estrategia de bulos, mentiras y desinformación" que, según él, ha rodeado al debate sobre el lobo, y enfatiza la necesidad de desvincular la discusión sobre la conservación de la especie de las preocupaciones de la ganadería. Argumenta que la protección de cualquier especie debe responder a consideraciones morales, éticas y científicas, y no a intereses económicos sectoriales. Para el naturalista, la extinción del lobo ibérico sería una pérdida irreparable, y cada lobo es vital para la supervivencia de la especie. Con un censo actual de manadas muy por debajo del número considerado sostenible por los científicos (500), Domínguez hace un llamado urgente a la acción, recordando que se aproxima el plazo para presentar alegaciones al informe sexenal sobre la protección del lobo a la Unión Europea. La situación exige una reflexión profunda sobre el valor intrínseco de la vida silvestre y la responsabilidad humana en su preservación.

