Piden Crear Zona Protegida en San Rafael para Proteger Cóndores Andinos del Impacto Turístico
La preocupación por la conservación del cóndor andino en Mendoza ha cobrado relevancia ante el creciente flujo de turistas en áreas sensibles. La Fundación Cullunche ha emitido una advertencia clara sobre los efectos perjudiciales de la interacción humana directa y la alimentación inadecuada de estas majestuosas aves. Esta situación exige la implementación de medidas urgentes para proteger tanto a los cóndores como a su hábitat natural, garantizando así la sostenibilidad de este valioso ecosistema andino.
La presencia del cóndor andino cerca de San Rafael, especialmente en el Valle Grande, se ha consolidado como un atractivo turístico primordial. Sin embargo, los expertos en fauna silvestre han notado un aumento preocupante en el acercamiento y la interacción de los visitantes con estas aves, lo que puede acarrear consecuencias irreparables para su bienestar y para el equilibrio del medio ambiente.
Jennifer Ibarra, presidenta de la Fundación Cullunche, una organización dedicada a la salvaguardia de la fauna autóctona, ha manifestado su inquietud ante el número creciente de personas que intentan aproximarse o dar de comer a los cóndores. “Aunque recomiendo San Rafael para el avistamiento de cóndores, esta situación presenta un lado oscuro que nos preocupa profundamente”, señaló Ibarra.
El riesgo no se limita al contacto físico; la alimentación incorrecta de los cóndores es uno de los peligros más grandes. La fundación ha advertido que ofrecerles alimentos como jamón o salami puede provocarles “graves daños hepáticos y reducir drásticamente su esperanza de vida”. Asimismo, se ha solicitado encarecidamente que no se moleste a los animales mientras descansan o cuando se encuentran cerca de las carreteras.
Ante esta problemática, la Fundación Cullunche impulsa la iniciativa de establecer una reserva natural o área protegida en San Rafael. El objetivo principal de esta medida es restringir el acceso de personas en zonas críticas y asegurar la presencia constante de guardaparques o personal especializado en control ambiental. Los representantes de la fundación han enfatizado la importancia de no “normalizar la acción de ofrecer comida a un cóndor o a un zorro”, recordando el papel vital que desempeñan estas aves en la salud del ecosistema al eliminar carroña y prevenir la propagación de enfermedades.
Se aconseja a los visitantes de la región que mantengan una distancia prudente. Si observan un cóndor en el suelo o inmóvil durante un tiempo prolongado, es fundamental que contacten a las autoridades competentes antes de intentar intervenir. “Podría estar simplemente descansando, pero también podría estar en peligro. Es crucial no acercarse sin necesidad”, explicaron desde la fundación.
Para reportes, consultas o quejas, los interesados pueden comunicarse a través de las redes sociales de la Fundación Cullunche o vía WhatsApp. Jennifer Ibarra concluyó que “los cóndores y buitres son imprescindibles para mantener la armonía ambiental. Sin ellos, el deterioro sanitario sería alarmante”, resaltando la necesidad imperante de proteger a estas especies.
La situación actual en San Rafael, donde el turismo impacta directamente a los cóndores andinos, pone de manifiesto la urgencia de establecer un marco de protección que equilibre la actividad turística con la conservación de la fauna. La creación de una zona protegida no solo salvaguardaría a estas emblemáticas aves, sino que también promovería un turismo responsable y sostenible, esencial para el futuro de la biodiversidad regional.

