La crisis hídrica se agrava: El embalse de San Diego, clave para 20 municipios, inoperativo por filtraciones no reparadas en 15 años
El sureste español se ve nuevamente afectado por una problemática hídrica recurrente. A la ya conocida escasez de agua, se suma la inoperatividad de una infraestructura crucial para su almacenamiento. El embalse de San Diego, ubicado en Villena, ha presentado filtraciones durante los últimos 15 años sin que se hayan realizado las reparaciones necesarias, lo que compromete seriamente la regulación del vital trasvase Júcar-Vinalopó. Esta situación impide el envío de hasta 15 hectómetros cúbicos anuales a la cuenca del Segura y afecta directamente el abastecimiento de más de veinte municipios, generando una profunda preocupación entre los especialistas en hidrología y las comunidades agrícolas.
Crisis Hídrica en el Sureste de España: El Embalse de San Diego y el Futuro del Trasvase Júcar-Vinalopó
Desde hace quince años, el embalse de San Diego, situado en el municipio de Villena, ha sido un punto de constante preocupación para los hidrólogos y las autoridades locales. Con una capacidad de 20 hectómetros cúbicos, esta infraestructura está diseñada para ser un pilar fundamental en la ordenación de los caudales de agua que discurren desde el río Júcar hacia el Vinalopó. Sin embargo, las filtraciones ininterrumpidas en su solera han impedido su funcionamiento óptimo, convirtiéndolo en una "balsa que no guarda", como lo describen los regantes. Esta deficiencia no solo compromete el abastecimiento de agua para fines agrícolas y urbanos en más de veinte municipios de la región, sino que también ejerce una presión adicional sobre los ya sobreexplotados acuíferos locales, contradiciendo el objetivo ambiental inicial del trasvase Júcar-Vinalopó, que busca precisamente la recuperación de estos.
La situación ha escalado en relevancia en el contexto del nuevo ciclo de planificación hidrológica 2028-2033, que actualmente se encuentra en consulta pública. Durante este proceso, las administraciones, usuarios y entidades tienen la oportunidad de presentar observaciones a los esquemas provisionales de temas importantes. La Junta Central de Usuarios del Vinalopó, a través de su presidente, Ángel Urbina, ha enfatizado que sin una reparación efectiva del embalse de San Diego y una garantía de los caudales, la propuesta de desviar agua del Júcar-Vinalopó al Segura es inviable. La intermitencia en el suministro y la imposibilidad de almacenar el agua eficientemente obligan a los agricultores a depender nuevamente de los pozos, aumentando los costos y la presión sobre el subsuelo. Esta problemática es particularmente aguda en comarcas como el Alto y Medio Vinalopó, donde el éxito de las campañas agrícolas depende de una gestión hídrica regular y confiable. La vasta infraestructura del trasvase Júcar-Vinalopó, con un presupuesto superior a los 335 millones de euros, se ve mermada en su eficacia por un único punto crítico de almacenamiento, afectando a un amplio mapa de usuarios que abarca desde Villena hasta Albatera, incluyendo localidades como Caudete, Sax, Elda, Novelda, Agost, Monforte, Aspe, Crevillent y el noroeste de Elche. La solución pasa por la reparación de San Diego y la culminación de las infraestructuras pendientes, asegurando que el trasvase cumpla su propósito original y contribuya a la seguridad hídrica regional.
La persistencia de las filtraciones en el embalse de San Diego es un claro recordatorio de la importancia de mantener la infraestructura hídrica en óptimas condiciones. Más allá de las complejas negociaciones y planificaciones a gran escala, la realidad sobre el terreno, como la capacidad de almacenamiento de una balsa, puede determinar el éxito o fracaso de ambiciosos proyectos. Este caso subraya la necesidad de una ejecución diligente y un mantenimiento preventivo en la gestión de recursos vitales. Asimismo, nos invita a reflexionar sobre la coordinación interadministrativa y la priorización de soluciones concretas que garanticen la seguridad hídrica, especialmente en regiones ya vulnerables al cambio climático y la escasez. La estabilidad de los acuíferos y el sustento de numerosas comunidades dependen de que la política del agua se alinee con la realidad física y las necesidades de los usuarios.

