Corredor Hispano-Luso: Conectando la Biodiversidad Transfronteriza
Un proyecto binacional de gran envergadura, el Corredor Ibérico Hispano-Luso, se ha puesto en marcha gracias a la colaboración de entidades españolas y portuguesas. Esta iniciativa tiene como objetivo principal la valorización y conexión de las áreas naturales de alto valor ecológico ubicadas en la frontera entre ambos países. A través de la restauración de ecosistemas, la promoción de actividades locales y el impulso del ecoturismo, se busca potenciar la continuidad biológica y el progreso sustentable en la región. El proyecto ha sido reconocido internacionalmente como un modelo a seguir en la conservación de la naturaleza a gran escala.
Impulso Binacional para la Conectividad Ecológica y el Desarrollo Sostenible
Instituciones de España y Portugal han unido fuerzas para establecer el Corredor Ibérico Hispano-Luso, una propuesta innovadora destinada a preservar y enlazar importantes espacios naturales a lo largo de su frontera compartida. Esta colaboración se enfoca en la rehabilitación de diversos ecosistemas, la revitalización de las comunidades locales y el fomento de prácticas de turismo ecológico. El objetivo es crear un puente verde que no solo proteja la biodiversidad, sino que también genere oportunidades económicas y sociales para la población.
La Fundación Naturaleza y Hombre, junto a entidades como Faia Brava, Cova da Beira y la Diputación de Salamanca, lidera este esfuerzo financiado con 1.5 millones de euros de fondos Interreg III. El corredor abarca zonas significativas como la Dehesa de Azaba, el Parque Natural de El Rebollar, la Sierra de Gata extremeña, el Parque Natural Arribes del Duero (compartido por España y Portugal), la reserva de Faia Brava y las áreas portuguesas de Tejo Internacional y la Sierra de Malcata. Desde su inicio en 2023, el proyecto se ha centrado en la restauración de hábitats como dehesas, robledales y matorrales, con el fin de restaurar la funcionalidad ecológica, mejorar la conectividad entre los espacios naturales y optimizar las condiciones para la fauna local. Además, se están implementando estrategias para el monitoreo de especies emblemáticas como la cigüeña negra, mediante el marcaje de individuos para entender sus patrones migratorios y el uso de su hábitat. Se busca también el fortalecimiento de poblaciones de conejo y la mejora del paisaje agroforestal tradicional, lo que beneficiará indirectamente a especies como el lince ibérico, en un esfuerzo integral por la conservación de la rica biodiversidad transfronteriza.
La 'Ruta Escénica' y el Reconocimiento Internacional del Corredor
Para reforzar la conexión entre los diversos territorios que conforman esta vasta extensión fronteriza entre los ríos Tajo y Duero, se ha concebido la creación de una 'Ruta Escénica'. Esta iniciativa busca destacar los puntos de mayor interés natural dentro del corredor, promoviendo el turismo sostenible y generando oportunidades económicas para las comunidades locales. La ruta ofrecerá circuitos diseñados para que los visitantes puedan sumergirse en la naturaleza, el patrimonio rural y la cultura de la región.
Las excursiones, pensadas para durar un día, permitirán a los participantes elegir entre la compañía de un guía o explorar de forma independiente. Podrán recorrer los senderos a pie, a caballo o en bicicleta, lo que facilitará una conexión profunda con el entorno. La importancia de este proyecto fue reconocida a nivel global en el Congreso Mundial de la Naturaleza de la UICN 2025 en Abu Dabi, donde la Fundación Naturaleza y Hombre lo presentó como un ejemplo sobresaliente de colaboración transfronteriza en la conservación de hábitats. Allí, el Corredor Ibérico fue elogiado por su enfoque en la conectividad ecológica, la cooperación internacional y la integración del desarrollo rural, consolidándose como un modelo replicable para soluciones basadas en la naturaleza a gran escala. Las áreas que abarca el proyecto son consideradas 'puntos calientes' de biodiversidad, destacando su riqueza y la urgencia de su conservación.

